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    NOTICIAS

Proyecto Hombre Zamora atendió a 543 personas en 2006

07.06.2007

El Norte de Castilla/M. J. Pascual

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Existe una pobreza velada de la que no se habla pero que cada vez preocupa más a las organizaciones que trabajan con los colectivos más desfavorecidos, como Cáritas de Zamora, que atendió el pasado año a 10.749 personas. La organización diocesana gestionó en total unos recursos económicos que suman más de cinco millones de euros.

Uno de cada seis zamoranos, según los datos hechos públicos ayer por la institución diocesana, viven en el umbral de la pobreza, asfixiados por créditos e hipotecas, y las familias están cada vez más endeudadas. «Es la pobreza moderna, la ocasionada por el sistema de vida actual, profundamente consumista, que lleva a las familias a la bancarrota», declara Domingo Dacosta, delegado de Cáritas Diocesana de Zamora.

Más del 50% de las personas asistidas por los distintos programas de Cáritas son inmigrantes y muchos de ellos integrantes de la etnia gitana, aunque desde Cáritas se llama también la atención sobre las situaciones de penuria en la que sobreviven muchos ancianos con pensiones mínimas, en una provincia con un medio rural cada vez más envejecido y despoblado. «Aunque tienen pensión y algunos ahorros, muchos ancianos viven en los pueblos en situación de desamparo, aunque es verdad que la Junta ha hecho más residencias y se trata de buscar una solución».

Vivienda

El problema de la vivienda permanece como uno de los más acuciantes. «Los pobres no pueden acceder a una vivienda: si el alquiler cuesta 350 ó 400 euros, con una pensión no contributiva o con el salario mínimo no llegan», expone Dacosta. «No hablamos de pobreza extrema, sino de precariedad, que es pobreza también: para entrar en una residencia, fuera de las de la Iglesia y las de la Administración, las cuotas que exigen son inaccesibles, y no digamos los inmigrantes, que aunque se estén legalizando, siguen siendo pobres». Además de inmigrantes y ancianos, los separados, los transeúntes y los toxicómanos son otros colectivos en riesgo de exclusión social que cada vez crecen más.

Acogida

Que cada vez son más las personas que tienen recursos escasos para la subsistencia queda patente en los programas de acogida de Cáritas que desarrolla en Zamora, Benavente y Toro, donde se realizan tareas de orientación y acompañamiento y se facilitan ayudas económicas para alimentación y alquiler de vivienda. El año pasado se atendió a 5.983 personas, casi la mitad del total de los asistidos por Cáritas en el conjunto de sus programas. Para el plan de acogida se destinaron 134.149 euros, de los que Cáritas aportó 73.063 y las Administraciones locales, 61.085 euros.

Una cuantía más elevada se destinó a las personas sin hogar, 1.185, muchas de ellas desahuciadas de sus viviendas, bien porque sus casas estaban en un estado inhabitable o porque no pudieron hacer frente a los elevados alquileres. Los trabajadores de la organización diocesana detectan que estas personas sin techo, que tienen muy difícil la inserción laboral, cada vez más padecen patologías psiquiátricas y discapacidades físicas, a lo que hay que añadir el desarraigo. A este programa se destinaron 188.513 euros, de los que 101.514 euros son aportación de la Junta de Castilla y León.

Los 5,06 recursos invertidos en el conjunto de programas asistenciales proceden en un 62,98% de fondos propios (aportaciones de socios, donativos, colectas) y el 37% procede de subvenciones de las Administraciones públicas, principalmente, de la Junta de Castilla y León, que tiene las competencias en materia de asuntos sociales. También es importante la aportación del Plan de Drogas a Proyecto Hombre de Zamora, explicó Juan José Calvo, el responsable administrativo de Cáritas.

El pasado año fueron atendidas las necesidades de 543 personas con problemas de toxicomanías en los distintos puntos de atención, como el Centro de Atención al Drogodependiente (CAD), Proyecto Hombre, el centro de alcohólicos y los distintos programas destinados a reducir la dependencia, que contaron con un presupuesto de 777.271 euros. En este colectivo, Cáritas detecta que los pacientes tratados con metadona se «cronifican», aumenta la media de edad y también se han agudizado los problemas médicos y sociales». La memoria también advierte de que cada vez hay más usuarios con politoxicomanías «y nuevas adicciones, con un aumento del consumo de la cocaína y el cannabis».