\r\n
\r\n
\r\n
Diario Vasco
\r\n
\r\n
La negación del problema y la facilidad de acceso a la droga hacen del alcoholismo una adicción «complicada de rehabilitar», revela Esteban Pérez, director del programa de tratamiento de esta adicción en Proyecto Hombre. La comunidad de la Fundación Izan puso en marcha en 2004 un programa específico para alcohólicos que atendió el año pasado a 98 personas en la fase ambulatoria y otras 25 en la residencial. «Es un problema que sigue tapado, sobre todo en el caso de las mujeres, que viven su adicción en completa soledad», describe Pérez. El perfil del alcohólico tiene muchas caras, «ya no es esa persona tirada en la calle con un cartón de vino, sino hombres y mujeres con un trabajo. Pero nadie diría que un hombre trajeado que se toma cinco gintonics en un día es un alcohólico. Sigue haciendo falta una labor de concienciación». Dice que «la mayoría de enfermos se engaña a sí mismo». No es casualidad que muchos de los que ingresan por un problema de cocaína acaben pasando al programa de alcohol. «La gente no asocia el alcohol con un problema y sí lo es».
\r\n
\r\n